Los recuerdos son como películas. Puedes mirarlos millones de veces, pero siempre tendrán el mismo final, no importa cuantas veces retrocedas, siempre veras lo mismo. Cuando una película te agrada demasiado, puedes verla por días sin cansarte, recuerdas los diálogos, las imágenes que están por aparecer, los momentos mas impactantes, los que te dejan pensando y los que te gustaría volver a ver, algo así sucede con los recuerdos. Recuerdas cada palabra dicha, cada paisaje, cada momento que te quedaste helada sin saber que hacer ni que decir, y por sobre todo,lo que mas pertenece en tu mente, son los recuerdos que te gustaría volver a vivir. Pero al igual que en las películas, hagas lo que hagas, recuerdes o mires las veces que quieras, nada va a cambiar, algo que ya sucedió no puede cambiarse, no hay forma de que cuando vuelvas a ver, cuando vuelvas a pensar y escarbar en tu mente, algo no sea como ya era antes. Las películas no, pero los recuerdos suelen lastimar, porque nos hacen extrañar personas, momentos, palabras, sean dolorosas o inspiradoras, no podemos evitar necesitarlas otra ves, quizás de ves en cuando solemos sonreír, pero una que otra lagrima por nuestro rostro caerá, sin intención, otra ves estaremos viendo la película de nuestra vida.
